2.2.12

¡Nieva!

Ni fútbol, ni malversaciones de fondo, ni siquiera las lamentables cifras de paro. La nieve es la noticia de la semana. "La cota de nieve estará a tal altura" o bien "tendremos nieve en muchos sitios donde normalmente no la ven ni en fotos" son dos de los muchísimos avisos con los que nos han bombardeado. ¡Qué bien, qué alegría me da!

Lo siento mucho, pero no me alegra. Me toca las pelotas profundamente. La nieve en una ciudad como Barcelona es una mierda, señores. En cuanto cuaja un palmo de nieve, nos volvemos idiotas, y se paraliza todo. Transporte público y privado, colegios, universidades, comercios... ¡todo! Igualito a como decía la niña repelente del anuncio de Catalana Occidente hace un tiempo.

No sé... ¿Quién se alegra de que tengamos una ola de calor en verano? Pero de las fuertes, de las que no te dejan salir a la calle hasta que el sol prácticamente ha caído y aún así te impide dormir del tirón. Las que hacen que ir por la calle sin "marcar sobaco" a lo Camacho sea imposible para muchos mortales... ¡Pues esto es lo mismo, sólo que con frío!

"Pero es que soporto mejor el frío que el calor, ¡me abrigo y ya está!" Pues sal tú a la calle y que te tengan que amputar la nariz como te entretengas. Que nieve en las montañas, o donde estén preparados, coño. O preparémonos como Dios manda, también me vale. Pero mientras sólo hagamos que volvernos locos con las "desgracias" que pueden pasar (¡gracias telediarios por meterle el miedo a la gente en el cuerpo! ), malo. 

Quizás todo son cosas mías, y vale la pena la "emoción" de ver cómo ha cuajado la nieve para luego jugar una horita con ella y sufrir sus consecuencias durante el tiempo que se quiera quedar. Pero a mi no me hagáis salir de casa más que lo justo y necesario, gracias.

27.1.12

Despegando

Siempre he dicho a la gente que escribiría un libro, o dos, o los que cayeran, contando lo que me pasa en el día a día. Más que nada porque me da, porque creo que mi vida es surrealista, o porque soy un narcisista que le gusta escucharse a sí mismo haciendo una crítica ácida de lo que me toca las pelotas. Eso, o muchos otros motivos que no quedaría bien escribir aquí.

Sin embargo, nunca pensé que sería mucho más complicado que explicárselo a alguien de confianza en persona. Te dices: "Coño, es como hacer ¡un monólogo! Si estás cansado de explicar chuminadas que sólo tienen sentido en tu cabeza a gente que le importa un pimiento, ¡lo tienes fácil! ¡Eres como McGyver con un tenedor y un chicle, con que te interese el tema lo exprimes al máximo! Y además lo eliges tú, ¿qué más puedes pedir?" Y te entra el subidón. Te crees un superhéroe capaz de todo. Vas directo al ordenador, te sientas delante del teclado, un poco de música por aquí, un poco de Facebook por allá, y media hora más tarde te dices: "Ya, ¡y una polla es tan fácil!"

Después de unas cuantas intentonas ( !muchas!) tomas conciencia de que, quizás, y sólo quizás, deberías empezar por algo más humilde, simple, corto, conciso... o en otras palabras, algo para lo que no te quedes sin palabras, y no tengas que planear por adelantado. Sí, efectivamente, estoy hablando de los mensajes que te encuentras en casi cualquier urinario público.

Esa sabiduría popular, esas rimas... Puede parecer vandalismo, pero yo creo que es el camino a seguir. Estoy convencido que los inicios de todos los escritores famosos los podríamos encontrar en una pared de contrachapado mal pintada. En cuanto a mí, este blog es mi nueva pared que llenar. Las otras también las llené, pero eso es otra historia.